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LA ENTEROCOLITIS NECROTIZANTE ES FACTOR DE RIESGO PARA SECUELAS NEUROLOGICAS Estudio de casos y controles en lactantes con bajo peso al nacer Imprimir E-Mail

Calgary, Canadá:

Los recién nacidos pretérmino con peso inferior a 1 250 g que sufren enterocolitis necrotizante muestran incremento para el riesgo de alteraciones del desarrollo neurológico, que se traducen en mayor incidencia de parálisis cerebral, alteraciones visuales y auditivas, y coeficiente intelectual más bajo.

Journal of Paediatrics and Child Health 42(9):499-504 Sep 2006

Autores
Soraisham AS, Amin HJ, Sauve RS

Palabras clave
Enteroccolitis necrotizante, recién nacido pretérmino, bajo peso al nacer, parálisis cerebral, retraso mental
 

Los recién nacidos (RN) pretérmino, cuyo peso al nacer (PN) es inferior a 1 250 g, que sufren enterocolitis necrotizante (ECN) de grado II o III, presentan riesgo significativamente aumentado de padecer retraso del desarrollo neurológico, con mayor discapacidad secuelar. Se recomienda el seguimiento estricto de todos los lactantes con PN menor de 1 250 g que hayan padecido ECN.

La ECN es el trastorno gastrointestinal adquirido más frecuente en los RN, especialmente entre aquellos pretérmino que presentan bajo PN. Constituye un cuadro clínico grave, el cual una vez superada la etapa aguda, habitualmente puede acompañarse de complicaciones gastrointestinales, desnutrición y necesidad de nuevas internaciones. Los avances en la atención perinatal y neonatal de las 2 últimas décadas han permitido que mayor proporción de bebés infectados logren sobrevivir, aunque la hipoxia e isquemia asociados con la presentación de la enfermedad pueden afectar el desarrollo neurológico posterior de los niños.

Los estudios acerca de las secuelas de la ECN sobre el sistema neurológico en niños que han padecido la infección son escasos y poseen seguimiento a corto plazo; se han notificado consecuencias importantes sobre el desarrollo neurológico en el 15% al 33% de lactantes que sobrevivieron luego de ECN. El objetivo de este trabajo fue evaluar las consecuencias a largo plazo de la ECN sobre el desarrollo neurológico y el crecimiento de RN pretérmino que hubieran padecido tal infección, en comparación con otros de similar PN sin ese antecedente.
El estudio contó con diseño de casos y controles y se realizó en la unidad de cuidados intensivos neonatales de un centro de atención regional de nivel terciario de Canadá. Los investigadores evaluaron la historia clínica de todos los RN con PN inferior o igual a 1 250 g y edad gestacional menor o igual a 32 semanas, que hubieran presentado ECN estadio II o III (según los criterios de Bell), entre enero de 1995 y diciembre de 2000. Por cada caso se identificaron 2 controles de similar PN, que hubieran ingresado a la unidad de cuidados intensivos con algún diagnóstico diferente de la infección mencionada.

Los participantes del estudio recibieron seguimiento por profesionales de diversas especialidades hasta los 36 meses de edad corregida, para determinar la presencia de alteraciones del crecimiento o del desarrollo del sistema neurológico. Se consideraron discapacidades neurológicas importantes la parálisis cerebral, las alteraciones de la visión, la hipoacusia que requiriera uso de otoamplífonos y el retraso mental.

En total, 51 lactantes con ECN y 102 controles cumplieron con los criterios de elegibilidad para el presente estudio, el 94.3% de los cuales recibió seguimiento prospectivo hasta los 36 meses de edad coregida. Entre los pacientes que sufrieron ECN, 44 presentaron enfermedad en estadio II y 7 en estadio III.

En los lactantes con ECN se confirmó sepsis en los cultivos con mayor frecuencia que en aquellos sin tal afección (35.3% versus 10.8%, p < 0.001); el mismo grupo también mostró incidencia más elevada de conducto arterial persistente que requirió tratamiento (64.7% versus 45%, p = 0.02), de enfermedad pulmonar crónica (60.7% versus 45%, p = 0.04) y duración más prolongada de la internación (84 días versus 71 días, p < 0.0001).
No se observó ninguna diferencia en los parámetros de crecimiento entre los 2 grupos de lactantes a los 36 meses.
En total, 24% de los RN que habían sufrido ECN mostraron alguna secuela neurológica grave, en comparación con 10% de los controles. El 17.4% del grupo de estudio presentó parálisis cerebral, diagnóstico que se realizó en 8% de los controles (p =0.08). Los casos mostraron también retraso mental significativamente mayor (índice cognitivo < 70) y más deterioro de la visión.

Un modelo de regresión logística identificó el antecedente de ECN como el único factor de predicción de retraso mental (odds-ratio 4.2).
Este trabajo demostró que los RN pretérmino (PN < 1 250 g) que sufren ECN estadios II o III, presentan riesgo incrementado de discapacidad vinculada a alteraciones del desarrollo neurológico a los 36 meses de edad. Los autores recomiendan el control estricto de los lactantes con el antecedente de infección mencionada y sugieren advertir a los padres acerca del riego de secuelas a nivel del sistema nervioso en los niños.

 
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