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AMPLÍAN EL CONCEPTO DE EMBRIÓN HUMANO Imprimir E-Mail

Canberra, Australia

La presente discusión estableció una definición de embrión humano, que considera necesaria la finalización de la fertilización y el desarrollo hasta el momento de aparición de la línea primitiva.

Human Reproduction 22(4):905-911 Abr, 2007

Autores
Findlay JK, Gear ML, Wilton L

Institución
National Health and Medical Research Council

 

Introducción

Normalmente, el embrión humano es definido como la entidad originada en la fertilización de un óvulo humano por un espermatozoide humano; sin embargo, los avances tecnológicos recientes han vuelto posible la creación de entidades denominadas embriones, por medios diferentes, como la transferencia nuclear de células somáticas (TNCS) y la inducción de partenogénesis, que señalan la conveniencia de revaluar la definición biológica de “embrión humano”.

Ha sido intensamente debatido si las entidades que pueden ser creadas por tecnologías reproductivas, en forma real o teórica, ingresan dentro de la definición actual de un embrión. Esto se debe a que las nuevas tecnologías pueden originar entidades sin el potencial para implantarse y desarrollar hasta el nacimiento de un ser vivo, o cuya información genética carece de la contribución de un óvulo o un espermatozoide, o tienen ADN de dos especies diferentes, o todas las posibilidades mencionadas.

Para poder establecer si alguna de estas entidades puede ser definida como un embrión humano resulta prioritario analizar las diferencias que presentan con los embriones originados naturalmente en procesos reproductivos.

Discusión

¿El potencial de producir un nacimiento con vida debería formar parte de la definición biológica de embrión humano?

Se ha demostrado en modelos animales que los blastocistos originados en TNCS poseen el potencial de implantarse y originar un nacimiento con vida; por ello, resulta razonable asumir que, localizados en un ambiente adecuado, dichos blastocistos son capaces de evolucionar hasta un individuo viable.

La transferencia de blastómeros viables de embriones preimplantatorios (EPI) en una zona pelúcida vacía origina estructuras agregadas que pueden evolucionar hasta la etapa de blastocisto, a partir de la cual pueden derivarse células madre embrionarias (CME) humanas. Así, aunque aún debe determinarse si estos agregados tienen capacidad de implantarse y originar una gestación viable, teóricamente esto sería factible.

Se ha avanzado en la obtención de gametos a partir de CME y se logró la derivación in vitro de ovocitos humanos a partir de células epiteliales de la superficie ovárica, pero aún no se ha establecido si dichas células pueden ser fertilizadas y evolucionar como gestaciones viables, aunque en teoría sería posible. La generación de animales que produzcan gametos humanos constituye otra alternativa que ya se ha logrado con ratones portadores de un xenotrasplante de ovario humano, los cuales pueden originar ovocitos humanos. En teoría, los gametos humanos también podrían ser obtenidos de animales quiméricos originados por inyección de CME humanas en blastocistos animales, e incluso podrían ser utilizados en fertilización, con potencial de originar entidades capaces de implantar y formar embarazos viables.

Se ha sugerido que el núcleo celular podría ser manipulado antes de la transferencia a fin de remover el potencial de implantación. Esta técnica se ha descrito en ratones, pero hasta el momento no se ha informado que esta tecnología, denominada transferencia nuclear alterada, se haya implementado con éxito en humanos; sin embargo, se ha argumentado que permitiría superar las objeciones éticas planteadas a la generación de CME a partir de TNCS.

La androgenética y la ginogenética en EPI cuentan sólo con la contribución paterna o materna, al tiempo que dichos embriones también pueden ser creados por trasplante de pronúcleos. Sin embargo, los EPI androgenéticos pueden aparecer sin manipulación experimental en las molas hidatidiformes parciales o completas, cuyo origen también puede ser biparental. Los EPI androgenéticos y ginogenéticos son capaces de evolucionar hasta la etapa de blastocisto, pero no pueden generar gestaciones viables.

Los EPI partenogenéticos sólo tienen la contribución materna y, pese a que pueden implantarse, su potencial de desarrollo es limitado como se demostró en ratones y macacos, en los cuales alcanzaron la etapa de blastocisto y pudieron utilizarse para generar CME. La evolución de los partenotes humanos difícilmente supere las primeras divisiones, ya que la formación de un centrosoma funcional requiere de la contribución de los centríolos, de origen espermático.

La mayoría de las tecnologías emergentes pueden originar entidades capaces de implantarse y evolucionar a gestaciones viables, por lo que es razonable asumir que si se aplicaran dichas técnicas en humanos podría obtenerse un ser humano vivo.

Por otra parte, algunas técnicas pueden originar un blastocisto sin potencial para lograr gestaciones viables. Así, el potencial de formar un nuevo ser vivo sería un componente principal de la definición de “embrión humano”, lo que permite distinguir a las nuevas tecnologías según puedan conducir al nacimiento de un ser vivo o no.

¿La fertilización o la singamia, o ambas, deberían formar parte de la definición biológica de embrión humano?

Pese a que no todas las técnicas emergentes requieren la contribución de ADN cromosómico de un óvulo y un espermatozoide, o la finalización de la singamia, en varios casos tienen el potencial de producir el nacimiento de un ser humano vivo, lo que daría origen a un embrión humano. Si se incluyen en la definición la fertilización o la singamia como elementos necesarios, se eliminarían las técnicas capaces de producir un nuevo ser humano, aunque sea en forma teórica en el futuro; en consecuencia, no parece ser apropiado establecer que la fertilización, la singamia o ambas sean requerimientos absolutos para la definición de embrión humano.

¿La definición biológica de embrión humano debería excluir las técnicas que combinan ADN de más de una especie?

En teoría, algunas técnicas emergentes podrían originar entidades con genoma nuclear humano, pero con genoma mitocondrial proveniente de otras especies, y aún se desconoce si la heteroplasmia mitocondrial puede provocar alteraciones del desarrollo. Este problema de la TNCS aún permanece sin resolver y existe la posibilidad de que los embriones clonados contengan mitocondrias de distintos orígenes.

También es factible que una entidad creada contenga células de diferentes especies, como ocurre al inyectar CME de ratón genéticamente alteradas en blastocistos de ratón para obtener ratones transgénicos, ya que este procedimiento genera una quimera. El potencial evolutivo de las quimeras creadas por inyección de CME humanas en blastocistos de diferentes especies o de CME no humanas en blastocistos humanos no ha sido establecido hasta el momento.

Varias técnicas tienen la posibilidad de producir entidades con ADN de más de una especie; asimismo, toda técnica con potencial para producir un nacimiento con vida involucra la formación de un embrión en algún momento del proceso de desarrollo inicial. En consecuencia, las entidades con ADN de dos especies no deberían estar específicamente excluidas de la definición biológica de embrión humano.

¿La definición biológica de embrión humano debería incluir un momento específico del desarrollo?

El potencial de desarrollo continuo se ha considerado un elemento clave para cualquier definición de embrión, pero resulta discutible si es posible definir al embrión humano sin establecer referencias a un momento evolutivo determinado. Así, el término embrión humano no sería aplicable antes de finalizado el proceso de fertilización del ovocito por un espermatozoide humano (singamia), ya que es en ese momento cuando se origina el genoma del nuevo individuo, en tanto que previamente los genomas heredados del padre y de la madre existen por separado.

Si la definición se basa en la singamia quedarían excluidas las tecnologías que no involucran la fertilización de un ovocito por un espermatozoide humano, pero algunas de esas técnicas podrían originar seres vivos si se aplican en humanos. Así, desde una perspectiva biológica, la definición de embrión incluiría entidades sin potencial de formar un ser humano por lo que sería más apropiado evaluar la capacidad de desarrollo hasta la etapa de formación de la línea primitiva, o más allá.

Finalmente, la singamia no puede ser confirmada visualmente hasta que comienza la primera división mitótica, por lo que este evento debería ser tomado como expresión de la definición biológica de embrión humano basada en la singamia.

Definición biológica de embrión humano

Los autores proponen la siguiente definición biológica de embrión humano en base a los argumentos expuestos:

Un embrión humano es una entidad discreta que puede originarse:

- En la primera división mitótica, al completarse la fertilización de un ovocito por un espermatozoide humano, o bien

- En cualquier otro proceso que inicia el desarrollo organizado de una entidad biológica con genoma nuclear humano normal o alterado, que tiene el potencial de evolucionar hasta la etapa de aparición de la línea primitiva, o superarla.

Asimismo, dicha entidad no debe haber alcanzado las 8 semanas de desarrollo desde la primera división mitótica.

La presente definición intenta combinar aspectos relacionados con las etapas y el potencial de desarrollo, además del origen del ADN que contribuye a crear el nuevo individuo; asimismo, reconoce la posibilidad de que una anormalidad afecte el potencial de desarrollo y considera estos casos incluidos en la definición de embrión, mientras que una entidad creada en forma artificial no tendría el status de embrión, independientemente del potencial de desarrollo futuro.

Conclusión

En el presente artículo fueron considerados los procesos del desarrollo humano inicial que se producen en forma natural, al igual que los originados en tecnologías reproductivas emergentes, con especial atención en los aspectos biológicos en base a los cuales se arribó a una definición de embrión humano, aplicable desde que se completa la singamia y hasta las 8 semanas de desarrollo. En esa definición biológica también se admite que las tecnologías reproductivas emergentes podrían, en un futuro, brindar alternativas a las actualmente disponibles, como la fertilización in vitro o la inyección intracitoplasmática de espermatozoides, dado que podrían conducir al desarrollo de nuevos individuos que en algún punto de su evolución deberán ser embriones.

El contenido de material genético humano que cada entidad debe poseer para ser considerada como embrión humano no fue especificado en esta definición, ya que se estima que este aspecto podrá ser mejor evaluado en el futuro; por el momento, se deberá analizar el grado de “humanidad” del genoma en cada caso particular.

Los aspectos legales, éticos y morales de las tecnologías emergentes no estuvieron entre los objetivos de esta publicación, pero se espera que los conceptos aquí presentados puedan ser utilizados por los expertos que deseen efectuar estas consideraciones.

 

 
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