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DESCRIBEN AVANCES EN EL TRATAMIENTO DE LA DIABETES TIPO 1 EN NIñOS Imprimir E-Mail

 Análisis de los regímenes insulínicos disponibles en la actualidad

Hannover, Alemania

En los pacientes pediátricos con diabetes tipo 1, el principal objetivo terapéutico comprende la imitación del perfil fisiológico de la insulina observado en niños sin dicha entidad; para ello se dispone de bombas de infusión continua de insulina y de análogos de la insulina de acción rápida o prolongada.

Fuente científica: 
Archives of Disease in Childhood 92(11):1015-1019 Nov, 2007 aSNC

Autores:  Danne T, Lange K, Kordonouri O

Palabras clave:  Diabetes tipo 1, tratamiento, niños

Key Words:  Type 1 diabetes, treatment, children

La diabetes tipo 1 representa la enfermedad crónica más común en la población pediátrica de los países desarrollados; cada año, aproximadamente 70 000 niños y adolescentes < 15 años de todo el mundo reciben el diagnóstico de esta entidad. En los pacientes afectados, el control adecuado de la glucemia en el largo plazo puede reducir el riesgo de aparición de nuevas complicaciones y demorar la progresión de aquellas ya existentes. En la actualidad se cree que existe una “memoria metabólica”, según la cual el antecedente de un inadecuado control glucémico durante las primeras etapas de la enfermedad se asocia con efectos persistentes independientemente de la calidad del control posterior. Esto último destaca aún más la importancia de un adecuado manejo de la diabetes en los pacientes pediátricos. En los niños pequeños con diabetes, la incidencia de hipoglucemia es particularmente elevada. Esto se debe a la combinación de varios factores, como la falta de conciencia acerca de los episodios de hipoglucemia y la imprevisibilidad del consumo de alimentos y la realización de actividad física. En la actualidad, para la mayoría de los especialistas en diabetología pediátrica el tratamiento de elección comprende la terapia insulínica intensificada, cuyo objeto es imitar en la mayor medida posible el perfil fisiológico observado en los pacientes sin diabetes.
Una estrategia comúnmente empleada en los niños diabéticos comprende la administración de insulina de acción corta antes de las comidas e insulina de acción intermedia o prolongada de 1 a 3 veces por día para cubrir los requerimientos basales. Durante los últimos años se ha incrementado el uso de bombas de infusión subcutánea continua de insulina en los pacientes pediátricos con diabetes, ya que esta estrategia representa el método más fisiológico de provisión de dicha hormona. Los resultados de los estudios efectuados hasta el momento demuestran la seguridad de esta terapia; sin embargo, en la mayoría de los casos se empleó un equipo multidisciplinario para la educación de los pacientes y sus familiares, lo cual no siempre es factible en la práctica. Los análogos de la insulina de acción corta disponibles en la actualidad para su uso en niños son las insulinas aspart, glulisina y lispro. Usualmente, la administración preprandial de insulina en los niños pequeños resulta problemática debido a los hábitos alimentarios irregulares o imprevisibles; al respecto, la administración posprandial de insulina permite el ajuste de su dosis y momento de provisión de acuerdo a las características del caso. Las indicaciones del uso de análogos de insulina de acción corta comprenden la terapia con bomba de infusión continua, presencia o sospecha de hiperglucemia posprandial o hipoglucemia nocturna, imposibilidad o dificultad en la inyección de insulina 30 minutos antes de las comidas, deseo de reducir la dependencia del consumo de colaciones, y hábito de consumir colaciones importantes que comprometen el control preprandial o de ingerir cantidades variables o impredecibles de alimentos durante las comidas.
Las insulinas glargina y detemir comprenden dos nuevos tipos de insulina de acción prolongada. La primera se asocia con un nivel constante de insulina prácticamente sin picos durante 22 a 24 horas, mientras que la segunda presenta una duración de acción de 12 a 16 horas con menor variabilidad que la insulina NPH. En la mayoría de los países, estos análogos de insulina aún no han sido formalmente aprobadas para su uso en niños < 6 años, aunque se ha observado que la insulina glargina parece ser efectiva en dicha población.
En condiciones ideales, los niños con diabetes deben tener acceso a una atención especializada multidisciplinaria con inclusión de diabetólogos pediatras, nutricionistas, psicólogos y trabajadores sociales. El equipo responsable debe ser capaz de atender y contener a niños de diferentes edades y a pacientes y familiares con distintos niveles de comprensión y educación. La educación de los pacientes y sus familiares acerca de la enfermedad y el contacto cercano de éstos con el equipo de salud se asocian con la reducción de las hospitalizaciones y las consultas en los departamentos de emergencia y la mejoría del control de la glucemia.

 
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